Genético amor

Hace unos días tuve uno de esos momentos en los que te pones a revisar antiguos documentos guardados en el disco duro como antaño podía hacer revisando carpetas llenas de recortes de periódicos y revistas. Y encontré una carpeta que tenía olvidada. Una carpeta en la que fui almacenando algunas ideas para futuras novelas que escribiría pero que aún no me he animado a hacerlo. Y hoy por aquí os quiero compartir el resumen de una de esas historias que tengo en un cajón y que quiero que opinéis si os gustaría que la desarrollara y me pusiera a escribirla…

EL GENÉTICO AMOR DE MI VIDA

Tras numerosos intentos por encontrar el hombre de su vida, Dalia se veía sumida en la tristeza de la soltería, el pesar de la treintena, la presión de la sociedad y la incomprensión familiar. Veía con angustia cómo sus amigas se iban casando y comenzaban a formar una familia mientras ella agotaba las posibilidades que las aplicaciones modernas para buscar pareja le brindaban. Se las conocía todas, e incluso había tenido citas repetidas en algunas, lo cual la desesperaba aún más, pues comprobó de esta forma que todas aquellas empresas usaban los mismos métodos erróneos para cruzar perfiles.
Pero aún había algo a lo que se podía aferrar. Lo único bueno que tenía: su trabajo. Se trataba de una de las mejores investigadoras en materia genética, y bien se había ganado su beca en una de las más prestigiosas universidades. Y a pesar de que en más de una ocasión la habían tratado como chica del café o de las fotocopias, estaba satisfecha con su puesto.
Un día, harta de las malas citas y de los perfiles de internet falseados, decidió hacer horas extra en su laboratorio y encontrar una fórmula para encontrar el perfecto perfil genético que encajara con ella. Una vez consiguió reunir todos los datos perfectos, se puso en contacto con un prestigioso dibujante de retratos robot de la policía para pedir que le hiciera un retrato ajustado al perfil genético que ella había investigado. Tras largas conversaciones, el dibujante dio con la clave y le proporcionó a Dalia una imagen. La que debía ser LA imagen. Dalia, en su obsesión por encontrar al genético amor de su vida, removió las redes sociales para ello, viajó a numerosos países, y vivió muchísimos momentos que la llevarían a descubrirse a sí misma y a saber, por fin, lo que es el amor.

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