Nadie dijo que fuera a ser…

Noah al habla: conversaciones con mi conciencia:

CONCIENCIA mira a NOAH con condescendencia:

CONCIENCIA: Pero a ver Noah ¿tú qué te pensabas que era esto? ¿Creías que de la noche a la mañana iba a aparecer el documento perfectamente escrito en tu ordenador? Pues no guapa, no. La cosa es más compleja que eso…

NOAH mira al suelo afligida:

NOAH: Pero… tampoco pensé que iba a llevarme años… ¡Sí, años! ¡Maldita sea!

CONCIENCIA: No. Nadie dijo que fuera a ser… ni fácil, ni rápido, ni perfecto… Yo no te lo dije ni en broma. De hecho, yo te empujaba a que vieras la realidad, pero tú nunca querías hablar conmigo, y tampoco…

NOAH interrumpe a CONCIENCIA con brusquedad:

NOAH: ¡Cállate! Ya he visto la realidad…

CONCIENCIA  se encoge de hombros y se retira quedando NOAH sola (realmente ya estaba lo que es físicamente sola, pero eso son detallitos sin importancia):

NOAH se dirige a su público en un soliloquio sin parangón (cómo me gusta la palabra “parangón”):

NOAH: Pues sí, como ya sabéis estoy escribiendo una novela… Y sí, como ya os ha dicho mi conciencia pensé que la cosa iba a ser coser y cantar, pero no… Os voy a contar la realidad de escribir una novela, al menos, una primera novela.

Si bien es cierto que lo que es la historia, las bases, los personajes y la imaginación no han sido problema y ya se habían evitado esos escollos, lo que quedaba por delante era plasmar todo ese aluvión de imaginación en papel. Y ahí me encontraba yo hace más de un año… sudando con las descripciones… tratando de transmitir todo… y llega un día en el que aprietas la última tecla, pones el último punto y ya no hay más espacios que el que deja la frase final. ¡Ja! Eso es lo que me pensaba, que aquello era el final… Pero no, amigos, eso era el principio de una nueva fase.

Si parece mentira que me hubiera pasado años de mi vida traduciendo textos… ¿Acaso ya no me acordaba de lo que era traducir un texto, terminar de traducirlo, pero después repasarlo una y otra, y otra vez? ¿Ya se me había olvidado todo aquel proceso de dudas continuas y correcciones interminables? Pues sí, yo no pensaba que eso también ocurriría al escribir mi propia novela, pero ocurrió. Porque tras poner ese punto final la releí, la releyó Bhaalk, la corregimos por encima y salieron a flote una mar de fallos. Porque sí, uno es principiante. Y bueno, si hubiera sido sólo corregir los fallos… Pero cuanto más dejas madurar la historia te das cuenta de que además, puedes darle un giro diferente, y te pases al lado oscuro de reescribir…. Aunque luego te da el sofoco y dices: “bueno, no es tanto reescribir, es más bien reestructurar” y te engañas a ti misma diciéndote eso para creerte que no te queda la cantidad ingente de trabajo que te queda, pero sí. Ahí está, esperándote mientras se frota las manos con desafío.

Y no, lo peor no es todo eso. Lo peor no es escribir, corregir, reescribir, reestructurar… lo peor es darte cuenta de todo lo que disfrutas haciendo eso, y te sientes una masoca redomada de la escritura. Pero como decía mi abuela: “sarna con gusto no pica”.

Y no, conciencia querida, tú tampoco me lo dijiste. No. Nadie me advirtió tampoco de que fuera a ser un proceso intrigante, maravilloso… Vamos, una completa aventura digna también de ser contada.

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Canción: Coldplay, A Rush of Blood to the Head, The Scientist (2002).

2 comentarios sobre “Nadie dijo que fuera a ser…

  1. Un consejo, no te esfuerces en revisar demasiado tu novela. Cuanto más la leas, más querrás cambiar. No conozco a nadie que esté completamente satisfecho con su obra.

    Por otro lado conozco algunos sitios por Madrid en los que presentar tu obra si así lo decides. Por el barrio de las Letras hay algunas librerías – cafeterías en las que amablemente puedes darlo a conocer al público.

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  2. Cómo te admiro, Noah, por tener el valor de lanzarte a esta aventura que me parece todo un reto. A mí me encantaría escribir, pero no tengo la paciencia necesaria que necesita un trabajo de este tipo, con una dedicación tan grande. Y tampoco sé si sería buena o no, creo que me quedaré sin comprobarlo. Tú transmites mucha ilusión con este proyecto, muchas ganas, y tienes talento. Te deseo toda la suerte del mundo y sobre todo que te sientas satisfecha con tu trabajo, me parece lo más difícil y lo más importante. Y sigue buscando lo que te parezca perfecto en ese momento, porque aunque un resultado perfecto como tal no es posible, su búsqueda es lo que nos da los mejores frutos.

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