Cuanto más, menos

Al habla Noah.

Hoy mi querida musa inspiradora ha querido tocar el tema de lo inversamente proporcional que está hecho el ser humano. Me explicaré mejor, porque dicho así esto suena a principio de clase de matemáticas y economía y no, mis inclinaciones no van por esos derroteros.

Pondré un ejemplo: cuanta más tecnología tenemos menos esfuerzos realizamos, cuanto más tiempo libre tenemos menos sabemos en qué invertirlo. Y sí, cualquiera podría argumentar que cuanto más dinero tenemos, más queremos. Y eso es directamente proporcional. Cierto. A lo que yo podría contra argumentar diciendo que podría enfocarse desde otro punto de vista. Cuanto más dinero tenemos menos sabemos en qué invertirlo. Pero ambas argumentaciones acabarían empatadas, pues ambos puntos de vista son plausibles. Por eso yo voy a enfocar esta reflexión hacia un tema determinado: los medios de comunicación.

Yo pertenezco a una generación cuya infancia no fue invadida ni por móviles ni tabletas. Soy de esa generación que tenía que pedir a su familia que colgara el teléfono para poder buscar información en Internet para los trabajos de la universidad. Soy de esa generación a la que no pilló de lleno la tecnología, pero sí con edad suficiente como para entenderla. Por eso me maravilla la evolución que han sufrido los medios de comunicación. Esos grandes amigos a los que no sabemos sacar partido. Esos que cuanto más nos facilitan la vida menos los apreciamos, pues cuanto más fácil resulta comunicarse menos lo hacemos. Por poner un ejemplo que tengo a mano, he visto cómo en el día de mi cumpleaños las felicitaciones han pasado de largas y divertidas conversaciones por teléfono fijo, a varios SMS de esa gran oferta gratuita que salió, hasta llegar a un simple mensaje de Whatsapp, o peor aún, un icono o un gif animado del Facebook. ¿Acaso las redes sociales nos están volviendo antisociales?

Quiero dejar claro que se puede hacer un uso muy provechoso de los medios a nuestro alcance y ¡benditos sean! Pues, entre otras muchas cosas acortan distancias con personas de cuya presencia no podemos disfrutar. Pero quizá pecamos en ocasiones de usar esos mismos medios como excusa para dejarnos llevar por la pereza.

Ahora os invito a la reflexión en comentarios.

Canción: Tam Tam Go!, (1999). Atrapados en la red. [CD]. Nubes y claros. Los Ángeles, California (EE.UU.), Virgin Records.

7 comentarios sobre “Cuanto más, menos

  1. Totalmente de acuerdo. En varias entradas he hablado de las redes sociales y tanta tecnología. Creo que a medio plazo se verán las consecuencias, aunque suene un poco de mal agüero, porque los niños, y también adultos, estamos perdiendo capacidad de comunicarnos, de empatizar, de socializar, …
    Buen post. Un saludo 😉☘

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    1. Yo creo que ya empiezan a notarse las consecuencias sobre todo en relación, como tú dices, con la empatía. El hecho de no tener que ver al otro interlocutor nos hace ser más fríos y perder esa comunicación no verbal que dice tanto y que no se puede suplir con meros iconos.

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  2. Totalmente de acuerdo, con tantas”facilidades”que tenemos para mantener el contacto….no sabemos aprovecharlo.
    Igual que una frase que me dijeron hace tiempo y se me quedó grabada : antes no había tantas peleas absurdas, porque para pelearte y decir las cosas claras tenías que ponerte cara a cara con esa persona .
    Y aveces por no pasar por esa situación no te tomabas las cosas tan mal, reflexionabas y perdonabas.
    Hasta el siguiente post que espera con ganas como siempre😁👋🏼

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  3. Antes de nada: le he dado al play y me he puesto a cantar la canción toda contenta sin leer ni nada, esa canción me encantó en mi infancia y no podía dejar pasar la oportunidad de disfrutarla otra vez. Luego ya he empezado a leer.

    Qué razón tienes. Yo también soy de esa generación y comprendo lo que dices. Nuestros mayores, los, pobres, se vuelven locos preguntándose qué es un twit o intentando comunicarse por Facebook con su lista de amigos. Y los más jóvenes han crecido con ello y son nuestros pequeños maestros. Tan expertos que a veces asustan un poco. La tecnología es una extensión de sí mismos.

    Desde luego es una pena usar todos estos medios a nuestro alcance para quitarnos de en medio compromisos con un simple mensaje de copia y pega, pero menos mal que existen: gracias a ellos puedo estar con una de las personas más importantes de mi vida casi como si no hubiera distancia, tomarnos un batido juntas como si compartiésemos un bar, y en definitiva, estar muy cerca aun estando lejos. Bendita comunicación. Pero la de verdad.

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    1. La canción en su momento parecía mala, a lo mejor lo es, no sé, lo que sí sé es que enganchaba y sigue enganchando. Tiene un no sé qué, que qué sé yo.
      La pena es que, por mucho que podamos invitar a la reflexión, antes prima la comodidad. Y somos vagos por naturaleza…Cuanto más nos facilite la vida la tecnología más nos abrazaremos a ella hasta que la realidad virtual nos consuma. Te recomiendo para este tipo de reflexiones la serie “Black Mirror”.

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