Inspiración… expiración…

Al habla Noah. Hoy me apetece reflexionar sobre un asunto que a muchos escritores nos trae de cabeza… la inspiración.

La inspiración es como un globo lleno de helio, como lo sueltes ya no vas a poder recuperarlo. Tal cual. Es como ese momento en que te despiertas por la mañana habiendo tenido un sueño perfecto, de esos dignos de contar, y te lo repites una y otra vez convenciéndote de que de esa forma no se te va a olvidar. Sin embargo, tras hacer el pis de buenos días y desayunar, cuando quieres echar mano de él ya no está… Lo tenías que haber escrito, lo tenías que haber dejado plasmado sin remedio en algún formato físico, pero no, decidiste confiar en una de las cosas más traicioneras del ser humano: la memoria.

Yo también creo que a la jodía inspiración también le gusta reírse de nosotros. A mí me tiene pasado en varias ocasiones que me desvelo, a la muy recomendada hora de las 5 de la mañana, y por cada vuelta que doy en la cama más ideas nuevas me van viniendo a la cabeza. Y cuanto más trato de conciliar el sueño más despierta estoy y necesito dar rienda suelta a la musa de la creación que ha decidido acompañarme esa noche. Es decir necesito un papel y un boli, un ordenador, una tablet. ¡Lo que sea maldita sea, pero lo necesito ya!

Pero como bien os decía a la inspiración le gusta mofarse de nosotros. En mi caso concreto recuerdo una noche de esas de desvelo en que se me ocurrió la mejor de las historias…

(Para una adecuada lectura se recomienda reproducir la canción que aparece en la parte inferior de esta entrada)

Tenía claro que no podía dejarla escapar, no estaba dispuesta a lamentarme por ello fuera la hora que fuera. Así que observé la situación. Por un lado tenía a una bebé enganchada a la teta izquierda. Giré la cabeza y para mi desgracia observé que, por el otro lado, tenía el pesado brazo de un marido sobre la otra mitad libre de mi cuerpo. Eso por no contar unas sábanas que se habían revuelto tanto que me habían hecho un nudo marinero alrededor de las piernas. La situación era crítica. Tenía que ser capaz de estar repitiéndome mi gran idea una y otra vez, al mismo tiempo que pensaba una estrategia para salir de aquella cárcel de brazos y piernas sin despertar a nadie, sobre todo a la bebé. Entonces se me ocurrió la gran idea de coger el teléfono móvil que estaba cargando la batería placenteramente sobre mi mesilla. Traté de mover el brazo izquierdo semisepultado por la bebé para coger el móvil, pero la operación era delicada y en un mal movimiento… el móvil cayó al suelo. Aguanté la respiración esperando que aquel fatídico ruido no despertara a ninguno. Y oye, el resultado no fue tan horrible. Mi marido se giró hacia el lado opuesto de la cama y me liberó el lado derecho del cuerpo. ¡Bien! Ahora sólo quedaba conseguir dejar a la bebé en la cama sin alterarla, lo cual requería de una pericia digna de un Tedax. Me di unos minutos de pausa técnica para volver a repetirme aquella maravillosa idea y ya empecé a notar que algún detalle se había ido diluyendo. Pero no, aún quedaba la esencia de mi inspiración nocturna. Aún podía conseguirlo, así que fui deslizando poco a poco… Espera, un momento, acababa de darme cuenta de que la bebé aún tenía el pezón en la boca. Primero tenía que desengancharla, porque si no podría llegar a sufrir una amputación indeseada. Y… ¡chup! ¡Lo conseguí! y automáticamente la bebé decidió cambiar de postura, deslizarse hacia el colchón y yo, hábil y rápidamente me liberé y me incorporé volviendo a recobrar el aliento.  Una vez me recompuse del trance, me deslicé cual alimaña hacia el extremo de la cama, me levanté y ni me puse las zapatillas, sino que salí volando y en buen sigilo hacia la habitación contigua en busca de mi preciado ordenador. Estaba apagado… bueno, sólo serían un par de minutos. Así que decidí aprovecharlos en vaciar la vejiga y lavarme la cara para despejarme. Volví frente al ordenador y… ahí estaba, o mejor dicho, ya no estaba. Ya no recordaba ni un solo detalle de aquella macromagnífica idea… Maldije, suspiré, volví a maldecir. Sin embargo, no estaba dispuesta a volver derrotada a la cama, así que decidí escribir esta historia. Porque oye, fue una experiencia que también me sirvió de inspiración y conseguí lo que me había propuesto esa madrugada: escribir.

En definitiva, poco se puede hacer, porque así es la inspiración. Cuando la necesitas no la encuentras. Cuando no la buscas, aparece. Cuando desaparece la añoras. Cuando la echas de menos… ya es demasiado tarde; la inspiración ha expirado.

¿Cómo han sido vuestros momentos de mejor inspiración? ¿Habéis tenido alguna inspiración frustrada? Contadme vuestra experiencia en comentarios.

Canción: Adam Clayton, Larry Mullen Jr, Mission Impossible (BSO) (1996)

Nota: la ilustración de la entrada es de «La Volátil» de Agustina Guerrero.

10 comentarios sobre “Inspiración… expiración…

  1. Jajaja, leer tus aventuras con Misión Imposible de fondo ha sido muy cómico, lo siento 😂.
    Es verdad, cuántos sueños fantásticos se pierden para siempre en nuestra cabeza, es una pena. Algunos de los míos darían para thriller psicológico y todo. De esos que dan mal rollo.
    De inspiración poco puedo decir porque suelo buscarla para crear arte y diseños en… las uñas. Sí, en las uñas, no en el papel. Y para eso casi me viene sola. Pero alguna vez que he escrito algo curiosamente esa inspiración me ha venido al despertarme, va a ser que las musas son expertas escapistas, tienes razón. Puedes probar a dormir con un post it en la frente, oye, igual sirve 😆.

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  2. La semana pasada me pasé el día encontrando ideas increíbles en mi cabeza y esta semana parecen haberse ido. Es algo frustrante ciertamente pero por ello me las apunto siempre para asegurarme de que al menos las tengo guardaditas para cuando la inspiración tenga ganas de volver a asomar la cabeza.

    Un saludo,
    Unalome

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  3. Muy divertido, y leer la parte escapista con la BSO de misión imposible lo hace más gracioso. XD

    En mi caso, suelo tener muchas inspiraciones en el bus, cuando voy relajada escuchando música.
    Y tienes toda la fuerza y buenas ideas del mundo para dibujar. Pero te sientas en el escritorio, decidida, con el lapiz en la mano. Pero no contabas con … ¡el bloqueo de la hoja en blanco! @__@

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