Olor a amistad

11 de septiembre de 1995

La memoria es un prodigio, es misteriosa, es enigmática… Muchas veces me sorprendo reconociendo en el ambiente y en las personas olores que me hacen rememorar y que me evocan a tiempos pasados. De hecho, no sabéis la mala leche que se me pone cuando reconozco en otro hombre el perfume de algún chico que me gusta. O peor, cuando es mi propio padre el que se echa ese perfume. (Escalofríos)

El olor… ese sentido que nos agrada y nos regala tanto y que tardamos tanto en olvidar. Por eso hay un olor que nunca olvidaré: el de ella.

Yo estaba en mi primer día de colegio jugando a colgarme boca abajo en una barra. No entiendo cómo podía estar haciendo algo así cuando nunca he concebido ver el mundo del revés. Aquello de ponerme boca abajo, hacer el pino… son actividades de riesgo potencial que no entran en mi cabeza. Pero supongo que en ese momento aún no se había desarrollado del todo mi sentido del peligro.

Pues a lo que iba, que así me la encontré, cabeza abajo, hasta que la falda del uniforme tapó mi visión y decidí volver a poner los pies en la tierra.

Me acerqué a ella y me presenté:
—Hola, me llamo Escarlet.
Ella no tardó en contestarme.
—Pues yo Violeta.

Casualidades de la vida, así olía ella. Curiosidades de la vida, ése se convirtió en mi color favorito. Caprichos del azar, ambas éramos colores, Escarlata y Violeta. Coincidencias del destino, ambas combinábamos a la perfección. Y así ella pasó a ser mi persona favorita.
Pero Violeta era un nombre al alcance de cualquiera y yo quería hacerla especial, quería imprimirle mi seña de identidad, por lo que acabé llamándola Violet. (Que cada cual lo pronuncie como pueda o quiera).
Lo que ahora no logro entender son esas cosas que tanto nos emocionaban y nos hacían reír. El olor a fritanga pegajosa con el que nos recibía el pasillo a clase que estaba al lado de la cocina. El olor a sobaquillo de algún profesor. El olor de algún pedo clandestino. El olor a pies de la sala de gimnasia… Cosas que tiene la inocencia. Sé que si ella rememorara todo esto como yo, su frase empezaría con su clásica muletilla: «Uy, por favor ». O quizá un:«Pero qué dices… ».
¿Que cómo era Violeta? Era como una flor: fuerte por fuera, frágil por dentro. Recatada por fuera, atrevida por dentro. Pero lo mejor es que era mi amiga por fuera y mi amiga por dentro.

Canción: Avril Lavigne, (2007). The Best Damn Thing. [CD]. RCA Records.

5 comentarios sobre “Olor a amistad

  1. Uhm, me dejas con intriga por saber qué pasará con Violet, si seguirá contigo o se perderá por el camino de hacernos adultos. Yo recuerdo a mis amigas de la infancia con mucho cariño, a las pocas que tuve, pero hace muchos años que no conservo ninguna. Mis amistades actuales son todas forjadas siendo ya mujeres y hombres, no niños ni adolescentes. Considero que quien conserva esos amigos desde pequeñajos conserva un tesoro difícil de encontrar. Aunque la verdadera amistad siempre es difícil de conseguir, por eso vale tanto.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s