«Introspicio»

Un día cualquiera allá por los 90

«Introspicio»… qué palabra tan bellamente inexistente… Bueno, realmente no es que no exista, porque la estáis leyendo ahora mismo y yo le he dado vida, en realidad no está recogida en el diccionario. La RAE… que dicen que limpia, fija y da esplendor, pero yo en ocasiones me pregunto si realmente ensucia, añade al tuntún y desvirtúa la lengua… Pero esta vendetta mía particular os la contaré en otro capítulo. (Sí, soy una pesada que siempre está haciendo alusión al futuro en lugar de centrarse en el presente. Pero como buena niña que sabéis que soy no lo volveré a hacer…)

Creo que lo que debería hacer realmente es presentarme. Esperad, a todo esto he escrito ya un párrafo y aún no os he explicado qué significa «introspicio». Pues es una fusión entre introspección y estropicio. ¿Por qué? Porque os voy a contar un poco de mí (introspección) y seguro que va a resultar ser un desastre (estropicio). De hecho, casi siempre que me pongo a analizarme a mí misma la cosa acaba muy mal. Y eso es porque tengo un concepto muy bajo de mi ser. O al menos lo tenía en una de las primeras fases de mi vida y más determinantes: la infancia. ¡Bien! He podido por fin darme pie para comenzar desde el principio.

Me llamo Escarlet. Mi madre diría que no, que menuda aberración, pero es cierto. Yo me llamo así, otra cosa es que ella me llamara Escarlata y que en el Registro y el DNI irremediablemente conste ese nombre. (¡Papá, por qué la dejaste!) Desde pequeña la amenacé con cambiarme el nombre, y siempre me trataba de convencer de lo contrario alegando que apenas representaría un cambio sustancial, pero para mí era un mundo. Claro, ella no tuvo que soportar burlas del tipo: «¡Cuidado, tiene escarlatina!»; «¡ven a limpiar, señorita Escarlata!»; «mira, tiene tanta vergüenza que tiene la cara color escarlata»; «Escarlata, cómo das la lata». Me exaspera el hecho de recordar la larga lista de burlas, aunque hoy en día, algunas de ellas, me parecen incluso originales. Sin embargo, en mis tiernos primeros años me dolían como pequeñas agujas y me volvieron una niña retraída. (Cualquiera lo diría con lo que rajo actualmente, ¿verdad?)

Como ya os comenté la relación con mi madre era parecida a la que tenía con la arena de la playa, con la diferencia de que ella pasaba de tocarme los pies a tocarme las narices. Y a ella sí que le venía su nombre como anillo al dedo: Angustias. Siempre se estaba quejando de todo y de todos, hacía un drama de cualquier cosa y se agobiaba por nada. Un cuadro de mujer, vaya. La suerte que tuvo fue encontrar a Inocencio, mi padre, a quien en más de una ocasión me han dado ganas de preguntar si cuando la conoció era igual de coñazo.

No me miréis mal. Vosotros también tendríais vuestros más y vuestros menos con vuestra madre si desde pequeños os hubiera dicho este tipo de lindezas:

  • «Un día llorabas tanto que me asomé contigo al balcón a lo Michael Jackson.»
  • «Aquella noche podía haberme quedado con las piernas cerradas»
  • «No soy yo, es que tú eres insoportable»
  • «Eso no es para tanto, imagínate, yo he tenido que criarte.»

Aunque como toda madre de vez en cuando daba muestras de un amor profundo e incondicional: «Al menos no diste por culo al nacer, que casi te quedas en el taxi».

Vamos, precioso.

Como os podréis imaginar mi madre no era una mujer fácil de llevar, pero para eso había un experto, mi padre. Menuda cruz que le cayó al hombre…

Aunque sin duda lo que no puedo negar es que, para bien o para mal, he aprendido cosas de ambos y, aunque suene a tópico, no sería quien soy si no fuera por ellos. Incluso a mi pesar… Aunque siempre agradeceré a la divina providencia o al karma que la genética me regalara más parecido a mi padre. ¿Queréis saber más de él? Y yo también quiero escribir sobre él. Porque quién no querría hablar sobre uno de los hombres de su vida…

Canción: Natasha Bedingfield (2004). Unwirtten. [CD]. Unwritten. Sony BMG UK.

 

4 comentarios sobre “«Introspicio»

  1. Me encanta. Tengo ganas de seguir conociendo a Escarlet, de saber más sobre su padre y de que nos siga enseñando entrada a entrada un poco más de sí misma. Intuyo que es una persona interesante con mucho que contar.

    Y por cierto, la RAE recoge “padre” o “madre” como quien engendra o concibe, y también como quien ejerce esa labor. Hay muchos/as sólo entran en la primera definición. Que les den por el c***, que ya bastante nos dan ellos. Ea.

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  2. Mucho éxito con vuestro proyecto. Si amas escribir que nada te frene 😉 Y muchísimas gracias por recomendar mi blog. Me llevé una enorme sorpresa al ver mi nombre entre los blog que te gustan. Un abrazo

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